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Kokoro
As usual, english version below.
Holi, ¿cómo estás?
Tenía muchas cosas que quería contar de mis últimos días. Principalmente, que mis papás estuvieron de visita y me dejaron con el corazón lleno. Pero te contaré de eso después.
Cuando Alisa se mudó a Hermosillo para estudiar, llevó consigo a Coco. Yo nunca había dejado a Ella subir a mi cama (aunque la verdad es que en cuanto me iba de la casa, Ella se adueñaba de ella). Pero Coco estaba acostumbrada a dormir con Alisa y, por las noches, cuando me iba a dormir, no tardaba en subirse a la cama. Yo no la quería ahí, así que normalmente la bajaba. Determinada a no dormir en su camita, cada noche Coco subía a la cama y cada noche yo la echaba de vuelta al piso.
Con el tiempo, Coco empezó a esperar a que me quedara dormido para subir. Al principio eso me despertaba y la volvía a bajar, pero eventualmente aprendió a hacerlo de manera tan sigilosa que no lo notaba hasta que despertaba al día siguiente con Coco en los pies de mi cama. El tiempo pasó, y he de admitir que, con los años, cuando Coco ya no podía subir por sí sola, yo era quien la acomodaba en los pies de mi cama antes de dormirme.
Inicialmente bautizada como Coco, yo nunca estuve del todo contento con su nombre y decidí cambiárselo a Kokoro. Hoy, al irse de este mundo, le hizo honor a su nombre y se llevó consigo una partecita de mi corazón. La verdad es que Kokoro tenía muchos años enferma de muchas cosas. Y aunque estoy triste de que ya no estará aquí con nosotros, era un poco más triste pensar que Kokoro estuviera aquí sin su compañera de vida. Una vez más, Kokoro y Ella están juntas. Y una vez más, espero que, al final de mi vida, las encuentre a las dos de nuevo.
Te quiero,
Raúl Arturo Herrera




Hey, how are you?
I had so many things I wanted to share from these past days. Most importantly, that my parents came to visit and left my heart full. But I’ll tell you about that later.
When Alisa moved to Hermosillo to study, she took Coco with her. I had never allowed Ella to climb onto my bed (though truth be told, the moment I left the house, Ella would claim it as her own). But Coco was used to sleeping with Alisa, and at night, when I went to bed, she would quickly climb up. I didn’t want her there, so I usually pushed her off. Determined not to sleep in her little bed, every night Coco would climb up, and every night I would send her back down to the floor.
Over time, Coco began waiting until I was asleep to climb onto the bed. At first it woke me up, and I would put her back down again, but eventually she learned to do it so quietly that I wouldn’t notice until the next morning, when I woke up with her at the foot of my bed. Time went on, and I must admit that, years later, when Coco could no longer climb up by herself, it was me who gently placed her at the foot of my bed before falling asleep.
Initially named Coco, I was never really happy with that name, so I decided to change it to Kokoro. Today, as she left this world, she lived up to her name and took a little piece of my heart with her. The truth is, Kokoro had been sick with many things for years. And while I am sad that she is no longer here with us, it was even a bit sadder to think of Kokoro being here without her lifelong companion. Once again, Kokoro and Ella are together. And once again, I hope that at the end of my own life, I will find them both again.
Love,
Raúl Arturo Herrera
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