Osaka

As usual, english version below.

Holi! ¿Cómo estás?

Presiento que voy a tener muchísimo que contar de estas vacaciones, así que intentaré dividirlo en segmentos por ciudades para poder contarte más a detalle (y para no tener que mandar 50 fotos en un solo correo).

¡Estamos en Japón! Tengo toda mi vida consumiendo entretenimiento japonés, ya sea en series, películas o videojuegos, y venir acá es algo que antes me parecía imposible. Estoy extremadamente feliz de poder cumplir este sueño.

Comenzando con la primera parada: ¡Osaka! Aterrizamos en el aeropuerto de Kansai, a las 7 de la mañana hora local, y nos esperaba un largo día para intentar esquivar el jetlag. Con eso en mente, decidimos empezar recio y agendar un tour caminando por la ciudad justo esa misma mañana. Así que, después de dejar las maletas en el hotel y una rápida parada en un konbini (básicamente un Oxxo) por onigiris, nos dirigimos al tour.

Osaka es conocida como la cocina de Japón, y nuestro tour nos lo dejó claro, enfocándose principalmente en las comidas típicas y en los distintos mercados de comida que hay. En el mercado comimos un atún delicioso, trocitos de carne wagyu salseados, pero lo mejor para mí fueron los duraznos. Afortunadamente estamos en temporada de duraznos, y siendo una de mis frutas favoritas fue lo primero que quise probar. Los duraznos aquí son absolutamente perfectos: están enormes, y el sabor es como si tomaras 10 duraznos maduros y los condensaras en uno. La fruta acá es muy cara, pero todo lo que hemos probado definitivamente ha valido el alto precio, pues siempre es de una calidad tan alta que no había visto antes.

Al ser Osaka la cocina de Japón, hay un mercado de todo lo necesario en una cocina, donde fuimos con el objetivo de comprar cuchillos, pero salí con un kimono. Probablemente regresemos por los cuchillos en nuestros últimos días aquí, cuando volvamos a Osaka. También visitamos el castillo de Osaka, donde me pude probar un casco auténtico de samurái (estaba bien pesado). De casualidad ese día había un torneo de Kendo en el castillo que igual no entendimos nada, pero se veía cool. Y obvio no podía faltar caminar por el famoso Dotonbori, un distrito a las orillas de un canal lleno de anuncios de neón enormes, el más grande siendo el emblemático Glico Man.

Pero regresemos a lo verdaderamente emblemático de Osaka: su comida. Cuando estaba en la primaria, por las noches pasaban un anime que se llama Sakura Card Captors (ya sé que es de niñas). En ese anime, Kero, un gatito con alas (por si no quedaba claro que es super de niñas la serie), amaba comer unas bolitas de masa rellenas de pulpo. Se llaman takoyaki, y es un platillo muy famoso en todo Japón, pero originario de Osaka. Tengo más de 20 años (no mames qué viejo estoy) soñando con probar ese platillo, y tras la larga espera puedo decirte que superó todo lo que mis sueños podían imaginar. Cuando les das suficiente tiempo para enfriarse (aunque también es típico quemarte al probar la primera), los takoyaki están llenos de sabor, como una explosión de umami.

Es uno de los muchos platillos típicos que probamos en Osaka, incluyendo okonomiyaki, que es un tipo de hot cake mezclado con carne y otros ingredientes y cubierto con una salsa negra y mayonesa (buenísimo también). Y en general les mama comer todo frito, así que probamos una variedad de ingredientes fritos y cubiertos en salsa, todos muy buenos.

Dejaré aquí el correo, con solo un par de días en Osaka, y en el próximo te contaré sobre Naoshima y las paradas que hicimos en el camino de ida y de regreso de esa isla.

Te quiero,

Raúl Arturo Herrera

Hi! How are you?

I have a feeling I’m going to have so much to share from this trip, so I’ll try to divide it into segments by city. That way I can tell you in more detail (and won’t have to send 50 photos all in one email).

We’re in Japan! I’ve spent my whole life consuming Japanese entertainment—whether in series, movies, or video games—and coming here was something that once felt impossible. I’m beyond happy to be making this dream come true.

Starting with the first stop: Osaka! We landed at Kansai airport at 7 in the morning, local time, and had a long day ahead to try to dodge the jet lag. With that in mind, we decided to start strong and signed up for a walking tour of the city that very morning. So, after dropping off our bags at the hotel and making a quick stop at a konbini (basically a Japanese version of Oxxo) for some onigiris, we headed straight to the tour.

Osaka is known as the kitchen of Japan, and our tour made that clear, focusing mainly on typical foods and the different food markets around the city. At the market, we ate delicious tuna and juicy little pieces of wagyu beef, but the highlight for me was the peaches. Luckily, it’s peach season, and since they’re one of my favorite fruits, that’s what I wanted to try first. The peaches here are absolutely perfect: they’re huge, and the flavor is like taking 10 ripe peaches and condensing them into one. Fruit here is very expensive, but everything we’ve tried has absolutely been worth the price, because the quality is unlike anything I’ve ever seen before.

Since Osaka is the kitchen of Japan, there’s also a market that has everything you could possibly need for a kitchen. We went there intending to buy knives, but I ended up leaving with a kimono. We’ll probably go back for the knives in our last days here when we return to Osaka. We also visited Osaka Castle, where I got to try on a real samurai helmet (it was super heavy). By chance there was a Kendo tournament at the castle, which we anyway didn’t really get, but it looked cool. And of course, we couldn’t miss walking through the famous Dotonbori, a district along a canal full of massive neon signs, the biggest and most iconic being the Glico Man.

But let’s go back to what’s truly iconic about Osaka: its food. When I was in elementary school, there was an anime called Sakura Card Captors that aired at night (I know, it’s a girl show). In that anime, Kero, a little cat with wings (in case it wasn’t obvious how girly the show was), loved eating these little dough balls filled with octopus. They’re called takoyaki, and while they’re famous all across Japan, they actually originated in Osaka. I’ve been dreaming of trying this dish for more than 20 years (I can’t believe how old I am), and after such a long wait I can honestly say it exceeded everything I could’ve imagined. Once you give them enough time to cool down (though it’s also typical to burn yourself on the first one), the takoyaki are bursting with flavor—like a little explosion of umami.

That was just one of the many typical dishes we tried in Osaka, including okonomiyaki, which is kind of like a savory pancake mixed with meat and other ingredients, topped with a dark sauce and mayonnaise (also amazing). And in general, people here love to fry everything, so we also tried a variety of fried ingredients dipped in sauce—all of them really good.

I’ll leave the email here, with just a couple of days in Osaka, and in the next one I’ll tell you about Naoshima and the stops we made on the way there and back.

Love,

Raúl Arturo Herrera

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